diumenge, 27 de juliol del 2008

El (encara no) president

Un altre cop Obama. La figura del candidat demòcrata a la Casa Blanca segueix despertant un gran interès, almenys per aquest humil cronista. Després de tot el que hem llegit i sentit sobre el personatge, un es comença a preguntar si el seu èxit no pot haver estat prematur. Aquests darrers dies, el podem veure viatjar per tot el món: per Afganistán, Iraq, Europa, etc. Per on ha passat, ha estat rebut amb honors de cap d'Estat i ha aconseguit notables èxits de cara a la seva campanya contra John McCain (en destaca el recolzament d'Iraq al seu pla de retirada de les tropes nord-americanes del país d'Orient Mitjà). Com si ja fos el president de la primera potència internacional, Barack Obama s'ha passejat pel globus confirmant-se de passada com un dels homes més mediàtics del moment arreu del món.

Aquest pot ser el problema. Obama sembla ja haver guanyat. En relatiu poc temps, aquest mulat ha aconseguit arribar al zenit de la seva carrera, esdevenint el primer candidat afroamericà de la Història, cosa que ha quedat perfectament escenificada en aquest tour a diversos indrets del planeta. Però la realitat és que no ha aconseguit res més que il·lusionar els que ja el veneren. Europa sembla adorar-lo mentre bona part de l'opinió pública dels EE.UU. encara es debat sobre la seva figura i el seu suposat carisma. Cert és que Obama representa aire fresc en una política nord-americana que ha de recuperar el crèdit perdut amb el ciutadà durant l'era Bush, però precisament aquesta senyera del canvi que representa el candidat demòcrata és el que pot tirar enrera a molts votants conservadors o, simplement, persones que no hi acaben de confiar.

Recordem que la vertadera raó de ser d'aquesta gira internacional és el fet de voler rebatre als crítics que l'acusen de no tenir prou experiència en política internacional. I, fins i tot, després d'haver demostrat que els seus aires de canvi també tenen la seva traducció en les relacions exteriors, ara que sembla que la seva popularitat al món es dispara; segueix sense acabar de distanciar-se a les enquestes del seu gris rival.

No ens en refiem, no. Això dels EE.UU. ens queda prou lluny i és prou complex com per tirar-nos a la piscina. Queda clar que si es presentés a Europa, arrasaria; però a l'altra banda de l'Atlàntic, representar el canvi pot sortir-li molt car. Obama podria esdevenir el primer president dels EE.UU. que mai ho va ser.

diumenge, 15 de juny del 2008

Lo primero, la libertad

Ha sido el tema que ha sacudido la sosegada realidad danesa estos últimos años, a pesar de que todo empezó en el ya lejano septiembre de 2005. Por aquel entonces, el diario Jyllands-Posten publicaba una serie de 12 caricaturas de Mahoma para ilustrar un problema de puro ámbito local: el escritor danés Kare Bluitgen no encontraba un ilustrador para un libro infantil basado en la vida del profeta del Islam, y el Jyllands-Posten mostraba el trabajo de 12 dibujantes del país. Nadie en el diario –uno de los más vendidos del país– se podía imaginar las consecuencias de esa publicación: los embajadores de diez países musulmanes, incluido el representante de Palestina en el país nórdico, protestaron unas semanas después por lo que consideraban una ofensa al Islam. Tras eso, todo lo demás. Las protestas en el mundo islámico, la ‘respuesta occidental’ en forma de nuevas caricaturas publicadas en diarios noruegos y franceses, las amenazas y el boicot a productos daneses, los avisos de bomba en la redacción del rotativo danés, las disculpas forzadas,...

Este mismo 2008, aún en Indonesia coleaban protestas contra Dinamarca por las controvertidas viñetas, a la vez que la policía danesa anunciaba la detención de diversas personas que supuestamente preparaban un atentado contra uno de los 12 caricaturistas. ¡Casi tres años después! Con todo esto, Dinamarca respira tras el temporal aunque echa la vista atrás con cierta precaución. Al menos, eso se puede corroborar al hablar con las gentes de a pie del país. “Fue una situación muy extraña. Normalmente, aquí no somos nunca el centro de atención y entonces lo fuimos”, recuerda Helle, una estudiante de la universidad de ciencias naturales de Copenhague. “Hubo mucha polémica: aquí la comunidad musulmana es muy numerosa y había tensión”. Lo cierto es que el debate sobre los límites de la libertad de expresión y el respeto a toda cultura o religión tuvo una gran repercusión en un país de enorme tradición liberal y que ha basado en la tolerancia al prójimo toda su cultura democrática. Por una vez, el choque entre libertades puso entre la espada y la pared a un país que, además, cuenta con una importante población musulmana de origen turco.

“Aquí mucha gente se enfadó mucho cuando el diario pidió perdón”, sigue la chica –el Jyllands-Posten se vio obligado a pedir disculpas en enero de 2006 tras la airadas reacciones del mundo musulmán–. “Durante ese tiempo, todos los diarios y las teles hablaban de lo mismo: fue un poco excesivo porque la gente no estábamos tan preocupados”.

Aunque muchas veces el mundo mediático y el de la calle no se corresponden, otros ciudadanos si vivieron con más intensidad la cuestión. Lo describe otro estudiante, aunque este de nacionalidad española. Luís, que se encuentra en Dinamarca en un intercambio de beca Erasmus, ha podido comprobar que la cosa preocupó y preocupa entre la población danesa. “Para muchos daneses, era un tema del que no querían hablar”, explica, “son muy tranquilos y respetuosos con todo el mundo, y creo que la cuestión se les escapa de las manos”.

Pero sigue viva. Las últimas informaciones que reciben los daneses no son nada tranquilizadoras a pesar de que todo debería haber pasado. El pasado abril, las embajadas danesas en Algeria y Afganistán fueron “temporalmente cerradas” por “cuestiones de seguridad”. El debate se reabrió con la re-publicación de las caricaturas a principios de año en el diario Politiken. Según encuestas publicadas por el mismo Jyllands-Posten, una mayoría de los daneses reprobó dicha 're-publicación', que se ha interpretado como una mera provocación. Los datos no dan lugar a dudas: si los daneses apoyaron la primera publicación como un símbolo de normalidad en un país que garantiza la libertad de expresión, esta vez sólo un 37,9% apoyaban la iniciativa del Politiken frente al 58,5% que se mostraron en contra. Otra muestra de que el tema cansa entre la opinión pública del país del príncipe Hamlet. Para muchos, parece una pesadilla que no tiene fin. El alto precio de la libertad.

dimecres, 11 de juny del 2008

¿Humo o ilusión?

Tienen razón sus críticos. Obama es un gran vendedor de humo. También los magos utilizan a veces el humo para crearnos una ilusión, para que creamos en algo que vas más allá de nuestra realidad. En nuestras manos está querer participar del juego abiertamente, dispuestos a asumir la ilusión o, por el contrario, obsesionarnos en querer descubrir el truco.

Y es que la gran cualidad de Barack Obama, este hijo de padre keniano y madre de Kansas, nacido en Hawai y criado en Indonesia, es su capacidad de generar ilusión en un país ávido de esperanzas tras una etapa gris protagonizada por George W. Bush. Sólo hay que repasar por unos instantes algunos de sus discursos. No vayamos muy lejos, veamos rápidamente que lenguaje utilizó en la reciente alocución en la que se proclamaba candidato demócrata a la Casa Blanca. “Hoy acaba una travesía histórica y comienza otra, una travesía que traerá un nuevo y mejor día para Estados Unidos”, espetó justo antes de anunciar su elección. Ciertamente, no hay concreción en sus palabras. Pura metáfora, aparentemente vacía de contenido.

Pero es el lenguaje que el público necesita. Como un clásico predicador, Obama apunta directamente a la emoción de los asistentes. Su tono, sus palabras, su mirada al horizonte crea la sensación común de que todo es posible. Su lema, ‘yes, we can’ juega precisamente con ese posibilismo. Y aunque, sí, vende humo, da a la política aquello que debería constituirla: su capacidad de cambiar los destinos colectivos. Contra los proyectos de circunstancias, del día a día, que se dejan llevar según los mueve la propia realidad, la política se reconcilia gracias a Obama con la posibilidad de poder transformar esa misma realidad. Y eso la gente, aunque no lo pensemos, lo sabemos.

Lo ideal (¿Existe tal cosa?) sería que tras el humo, apareciera algo concreto. Aceptarán que haya truco, pero exigirán que éste no falle a última hora. En definitiva, que Obama, en el caso de que llegue hasta al final de su carrera, no desilusione a millones de personas que han creído en él y en su capacidad casi mesiánica de guiar una ilusión de transformación. Veremos… Aunque cabe la sospecha, merece el beneficio de la duda, además del aplauso para quien es capaz de coger las riendas de un proyecto colectivo. ¿Un nuevo líder?

dijous, 17 de gener del 2008

El Palau rep la veu de l'Àfrica

Als seus 75 anys, Miriam Makeba continua sent la gran ambaixadora de la música africana arreu del món. El Palau rep avui la dama sud-africana en una de les darreres oportunitats per gaudir de la seva veu: el concert d'aquesta nit s'emmarca en la gira de comiat The Farewell Tour.
"Esclar que estic trista: el pitjor d'aquesta darrera gira és adonar-te que et fas gran", explica Makeba, "que ja no pots saltar i ballar com abans". Però d'energia no n'hi falta a aquesta cantant amb cinc dècades de carrera a l'esquena. "Mentre pugui cantar, ho seguiré fent. M'encanta!", exclama en declaracions a l'AVUI amb un somriure emocionat a la cara.
Acabada d'aterrar a Barcelona des de Suècia i a punt per tornar al seu país després de l'actuació d'aquesta nit, Makeba oferirà un concert en què combinarà "cançons de sempre, i que tothom em demana, i algunes de més recents". Però "mentiria si digués que me l'he preparat molt: normalment trio les cançons cinc minuts abans del concert. Penso que és la millor manera que el resultat sigui espontani".
Els comiats sempre conviden a un balanç. A la memòria li ve ràpid el fet més especial d'una vida plena d'experiències: "Va ser el 1963, quan vaig actuar a Addis Abeba convidada per l'emperador Haile Selassie, davant dels líders de les independències africanes. Jo era molt jove i tenia grans esperances que també a Sud-àfrica obtinguéssim la llibertat".

Marcada per l'exili
I és que la vida de Miriam Makeba ha estat marcada pel seu exili involuntari de més 30 anys de la Sud-àfrica de l'apartheid. "Va ser molt dur, sobretot quan no em van deixar tornar al morir la meva mare", recorda, però "sempre vaig creure que tornaria i avui puc dir que sóc a casa".

L'exili va coincidir amb l'etapa més prolífica de la seva carrera. Anys d'èxit, amb temes com aquell Pata, pata del 1966 que va fer ballar el món sencer. "Als Estats Units hi vaig conèixer grans músics i en vaig aprendre'n molt, d'ells", rememora. "Era quan em van catalogar com a artista folk o world music, cosa que encara no entenc: tot és música, no?".

Artista compromesa amb la seva terra, Makeba explica les desigualtats entre l'Àfrica i l'Occident de forma senzilla: "Mentre els poderosos tinguin avarícia, res no canviarà. L'Àfrica és rica en recursos però la gent hi és pobra". Malgrat tot, no perd l'esperança que la seva música ajudi a invertir la situació. Com ha fet sempre.
---------
Article publicat al diari AVUI el 17/01/2008
Nota de l'autor: Bonica entrevista amb aquesta mítica cantant africana. Una persona respectable, compromesa amb el seu continent, lluitadora, en definitiva, un exemple.

diumenge, 25 de novembre del 2007

Transparente

Lo vimos en Barcelona por primera vez la pasada edición del Festival de Jazz. Acompañaba con su guitarra transparente al gran Herbie Hancock en un concierto memorable en el Palau de la Música. Nos sorprendió desde el principio con sus solos interminables que llenaron de reminiscencias africanas los clásicos motivos hancockianos. Aunque la estrella brilló, su acompañante dejó a los presentes un agradable sabor de boca que no podía terminar ahí.

Los programadores del festival se dieron cuenta de ese amor a primera vista entre público y músico, y decidieron invitar a este último para que, en solitario, llenara de sonidos una de las noches del festival. El de Benín, Lionel Loueke, respondió a la invitación y actuó el pasado viernes en la acogedora sala Zac.

Loueke convenció en la distancia corta y mostró que se trata de uno de los jóvenes jazzmen más emergentes del momento -lo dice la Asociación de Periodistas de Jazz Norteamericanos-, a pesar de que sólo cuenta con tres discos en solitario en su haber. Fue un concierto sencillo en su puesta en escena: sólo un elegante desnudo del músico ante los oídos de un personal entregado. Aunque los acordes y los pasajes ejecutados con magistral brío se sobreponían con aparente desorden, la velada destilaba una constante simpleza. Todo lo que allí sonó fue transparente y sin artificios. Ese fue el logro: hacer simple lo complejo.

Entre el folklore africano y la fusión más ambiciosa, Loueke recorrió distintos paisajes sonoros con un lenguaje personal (aunque recuerda a otros granes africanos como el bajista y guitarrista Richard Bona). Experimental pero con constantes referencias a la música popular, el guitarrista beninés punzó las cuerdas en los temas más combativos, las enmudeció para recordarnos sus orígenes y las acarició para dar mensajes claros de paz (así lo dijo). Su voz acompañó con ritmo y melodía los recorridos incansables de sus dedos, dando cuerpo a un conjunto rico en matices y colores. Y el personal agradeció una demostración de virtuosismo nada arrogante, sino directa; nada fría sino viva. Una velada tan transparente como su guitarra.

Lionel Loueke
Sala Zac. 23/XI/2007
Festival de Jazz de Barcelona

dimarts, 6 de novembre del 2007

Un dia de projecte

- No em pregunteu perquè quan em demanen que expliqui un conte per explicar un projecte de tesina, em surt això... (tal com raja)

«Aquell dia, el doctorant no es trobava precisament en plena forma. Eren massa mesos donant voltes a allò mateix. No importa el seu nom; el més rellevant és que aquelles setmanes dormia poc, feia ulleres quasi permanentment i s’irritava amb facilitat. Passava per una d’aquelles fases del projecte en què l’aspirant només aspirava a pensar “Campi qui pugui!”. Sort que l’havien advertit.

El projecte era interessant, o això almenys pensava ell, no importa el seu nom. Des del principi, creia fermament que el títol era original, nou, innovador, tenia allò que els no professionals en diuen ganxo, que ¿revolucionaria la ciència social? No, home no! Per què no? Se li permetia al principi ser ambiciós. Era la fase inicial d’optimisme desmesurat, o això almenys pensava ell, no importa el seu nom. Amb el temps, El passat com a producte. Una aproximació a la visió i tractament dels mitjans de comunicació catalans de la Història recent d’Espanya li sonava a un títol ampul·lós, arrogant, pretensiós, però alhora carrincló, gris, amb aquell regust de naftalina dels llibres de vell que ja ningú compra. És obvi que el company estava desanimat. Fase de crisis. Ja eren massa hores i hores per descobrir si Catalunya, amb el seu fet diferencial i tot, té una relació especial amb el seu passat a través dels seus mass media o si, pel contrari, el seu tractament de la història recent pròpia i aliena com a entreteniment o informació no té cap particularitat a destacar o digne d'ésser estudiada.

Però aquell dia de novembre, el doctorant havia de superar-se, malgrat que no s’hagués aixecat amb aquells somriures televisius que sedueixen a primera hora del matí a qualsevol. Aquell mateix dia tenia una trobada amb el tutor per explicar els (no) avanços del projecte. Li diria que ja no sabia per on tirar, que s’havia recorregut massa arxius i biblioteques, que potser feia falta un nou enfocament, que haver-se centrat en els continguts històrics del mitjans nostrats potser era insuficient i que haguera estat millor penetrar en el sentit polític i ideològic de tot plegat, si aquest interès per la història en majúscules tant català, respon als batecs o demandes d’amplis sectors socials, que tenia massa dubtes a aquestes alçades, en definitiva. La pregunta que es faria és si encara estava en condicions de trobar prou elements per corroborar una tesi potser massa inestable d’entrada: L’interès dels mitjans catalans per la Història recent d’Espanya es deu a la necessitat de trobar en el passat referents ideològics que sostinguin les demandes polítiques d’uns i que justifiquin les resistències dels altres. Com se li havia acudit una cosa així? No era massa evident? Tothom utilitza la història, no? ¿Com demostrar científicament, si això és possible, un fet que, a més, resta en els sentiments, emocions i interessos de gents molt diferents? I si no ho demostrava, ¿en què quedaria tot plegat? El projecte es reduiria aleshores a un extens compendi de dades i més dades unides per un vague nexe d’unió. La paraula refús se li apareixia constantment, o això pensava ell, no importa el seu nom.

Potser el nou dia serà profitós, ho veurà més clar, el Doctor li farà veure que anem pel bon camí. En definitiva, les hores i l’aprenentatge ja no els pot esborrar ningú. Potser aviat vindrà una nova fase d’optimisme, o això pensava ell, no importa el seu nom.»